Un orificio, 35 mm, y latiguillos que lleguen a la llave
Los mejores grifos de lavabo de 2026
Un grifo de lavabo se compra por tres cifras y se devuelve por una cuarta. Las tres son el diámetro del orificio — 35 mm es el estándar casi universal de un solo agujero, y una cerámica antigua de 32 mm necesita un adaptador —, el alcance del caño, que decide si el agua cae dentro de la cubeta o sobre el borde, y la altura del caño, que decide si cabe una mano debajo. La cuarta, la que pilla a todo el mundo, es la longitud de los latiguillos: un grifo pensado para una cerámica fina suele traer latiguillos de 30 cm que no llegan a las llaves de escuadra bajo una encimera de piedra gruesa. Después viene el cartucho, y pesa más que el acabado: un cartucho cerámico de 35 mm es un repuesto que seguirá existiendo dentro de cinco años; uno sin marca de 25 mm, normalmente no. Comparamos diámetro del orificio, alcance y altura del caño, caudal declarado con su presión de ensayo, diámetro y tipo de cartucho, material del cuerpo y acabado.