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Elegir un grifo de lavabo, por lo que el dinero compra de verdad
Los grifos de lavabo son la familia en la que el precio y el resultado están relacionados más débilmente, porque gran parte de lo que se vende es un recubrimiento sobre el mismo mecanismo. Esta lista va del principio del estante hacia arriba, y cada paso dice qué compra el dinero de más, no a qué se parece.
Por Jean-Benoit Buisson
El orden aquí es el precio, y cada paso nombra lo que compra.
Donde empieza el estante
El HOMELODY se sitúa en el precio en el que los anuncios dejan de publicar cifras. Eso es lo honesto que hay que saber de la gama de entrada: la pregunta no es si funciona el primer día, sino qué cifras le dieron.
El paso que compra roscas legibles
El Ibergrif viene de una gama cuyos anuncios de llaves y conexiones indican sus roscas, y eso se traslada. Un grifo que se puede pedir con confianza vale unos euros más que uno que hay que adivinar.
La mitad, donde el cuerpo empieza a nombrarse
El Auralum se sitúa donde los cuerpos de latón y los cartuchos estándar se vuelven habituales y no ocasionales. Es la parte del estante donde la diferencia entre dos grifos es real y pequeña.
Donde la ficha se convierte en un documento
El hansgrohe publica la condición detrás de sus cifras — un caudal con la presión a la que se midió — y vende las piezas que lo mantienen funcionando. Eso es lo que compra el paso siguiente, y no se ve en una foto.
La gama alta
El Bächlein viene de una gama más conocida por las piezas bajo el lavabo, y sus grifos se especifican igual. En lo alto de esta lista está comprando un objeto pensado y no más mecanismo.
Lo que ninguno de ellos arregla
La presión baja. Si la queja es el caudal y no el aspecto, el aireador y la instalación son las páginas que leer, y un grifo nuevo no cambia nada.
Las preguntas que se hacen de verdad
¿Es más fiable un grifo más caro?
Solo donde el dinero fue al cartucho y al cuerpo. Un cartucho de discos cerámicos estándar de 35 o 40 mm es un repuesto que aún podrá comprar dentro de diez años; un inserto propietario no, y esa es la mayor diferencia entre un grifo que se conserva y uno que se sustituye.
¿El acabado afecta a la durabilidad?
Cromado, negro mate y cepillado son todos recubrimientos. Lo que cambia es cómo muestran la cal y qué se puede usar para limpiarlos — la mayoría de los fabricantes prohíben los descalcificadores ácidos sobre acabados de color, y esa instrucción está en el producto.
¿Qué tengo que medir primero?
El diámetro del agujero del grifo — 35 mm en casi todo lo moderno — y la distancia de ese agujero hasta sus llaves de escuadra, porque las colas tienen que llegar. Ambas cosas llevan un minuto y salen más baratas comprobadas que descubiertas.
¿Qué decide qué grifos encajan?
El número de orificios y su distancia en su lavabo. Nada se adapta entre formatos, así que mida eso antes de nada.
¿Qué se desgasta realmente?
El cartucho, casi siempre. Un grifo que gotea o se endurece necesita un cartucho más que una sustitución.
¿Importa la altura del caño?
Bastante. Muy bajo hace el lavabo incómodo; muy alto salpica. Ajústelo al lavabo.
¿Funciona cualquier grifo con baja presión?
No. Algunos indican una presión mínima, y en instalación por gravedad conviene comprobarlo antes de comprar.
¿Por qué ha bajado el caudal?
Normalmente un aireador con cal. Desenroscarlo y descalcificarlo lleva minutos y restaura el caudal por completo.
¿Puedo reutilizar los latiguillos?
No. Son consumibles y una causa habitual de fugas. Ponga latiguillos nuevos con el grifo nuevo.