Un sifón de botella estándar es la razón por la que la mayoría de los cajones de lavabo se quedan a cuatro centímetros de cerrar. Los muebles de cajones y los sifones se compran juntos, no uno después del otro.
Qué tiene que alojar un mueble de cajones
El tubo de desagüe que baja del lavabo, el sifón, y los dos tubos de alimentación con sus llaves. Todo ello está justo donde el fondo de un cajón querría estar.
Las dos soluciones
Un recorte en el fondo del cajón, de fábrica o serrado, por el que pasa la fontanería. Los fabricantes que lo prevén publican su tamaño y su posición; los que no, le dejan con una caladora y una suposición.
Un cajón en U, moldeado alrededor de la fontanería desde el principio. Pierde volumen y gana certeza.
Y la tercera, que es la de fontanería
Un sifón que ahorra espacio — aplastado, pegado a la pared — en lugar de un sifón de botella. Cuesta unos euros más y es la diferencia entre un cajón que cierra y otro que no. Compra ese espacio en parte a costa de la altura del cierre hidráulico, así que lea la cifra.
Qué comprobar antes de pedir
Si el fabricante publica un recorte, y en torno a qué sifón está diseñado el mueble.
Las preguntas que se hacen de verdad
¿Es más fácil un mueble de puertas que de cajones?
Bastante. Un mueble de puertas se traga cualquier sifón sin quejarse, porque nada tiene que deslizarse junto a él. Los cajones aprovechan mejor el espacio y cuestan más en previsión.
¿Puedo recortar yo mismo el fondo de un cajón?
En un tablero melaminado, sí, y el canto cortado hay que sellarlo — es exactamente ahí donde el agua hincha el aglomerado. Un mueble vendido con un recorte de fábrica ya lo ha resuelto.
Última actualización 5 de septiembre de 2026